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Jornadas ATVC 2006

Discurso Inaugural de Jornadas 2006 de Hugo Canessa

Bienvenidos a esta nueva edición de las Jornadas 2006 que organizan en conjunto los operadores de TV por cable, agrupados en ATVC y la Cámara de Distribuidores de Señales Satelitales (CADISSA), que tengo el honor de presidir.

Cada año, al inicio de este evento, se nos brinda la oportunidad de comunicar al público en general y las autoridades – ya sean de organismos públicos o privados- la opinión de nuestra industria de producción de contenidos, sobre la televisión para abonados en Argentina. Servicio que tiene una penetración de aproximadamente el 60 por ciento de la población. De ello se deduce que más de 20 Millones de argentinos, día a día se encuentran frente a la pantalla de su televisor mirando los contenidos que los socios de CADISSA producen.

No existe ninguna industria que tenga tan fuerte vinculación con el consumidor final, y mucho menos cuando este último es un mercado del 60 % de la población. De ahí nuestra importancia y también nuestra enorme responsabilidad.

Somos quienes comunicamos las noticias, damos entretenimiento y también hacemos docencia al llegar con programas de educación general.

A tal punto es así, que el interventor del COMFER, Lic. Julio Bárbaro ha dicho en alguno de sus discursos públicos que existe una verdadera brecha tecnológica entre los alumnos que tienen TV por cable y aquellos que no acceden a ella por distintos motivos.
Se estima que un menor de edad puede pasar un promedio de cinco horas frente al televisor por día.

Si bien es cierto que con la llegada de INTERNET este promedio de horas/Televisión puede haber descendido, no menos cierto es que INTERNET, en Argentina, tiene una penetración mucho menor que la Televisión.

En cuando a INTERNET y la educación es muy interesante rescatar la opinión que al respecto tiene el prestigioso semiólogo italiano, Umberto Eco: “Internet contribuye a acelerar la pérdida de perspectiva histórica al difundir una masa de informaciones de menor importancia. Un exceso de información puede ser tan peligroso como una carencia”. Eco da como ejemplo el siguiente: Es bueno para la humanidad hacer saber quien fue HITLER, pero poco importa dar a conocer de que color eran las medias que tenía puestas al momento de su muerte. Esta última información disipa el objetivo central del conocimiento de la historia”

De todos modos queremos que quede en claro que si bien lo dicho es verdad, asumimos que los docentes y la familia deben enseñar a sus alumnos e hijos a utilizar la red en forma responsable. De la misma manera que les deben enseñar a ver televisión en forma responsable.

Asumimos también que quien no posea INTERNET tendrá una brecha cultural con lo que son usuarios del sistema y que hoy – junto a las señales educativas- deben formar parte de los útiles que utilizan los maestros para atender a la enseñanza de sus discípulos.

Pero volviendo a la TV y a los niños, ellos no sólo ven dibujos animados y programas de entretenimiento. Todas las señales que ofrecen material documental y de investigación son asiduamente sintonizadas por escolares que complementan con la información que reciben la educación transmitida por los colegios.

Lo mismo pasa con las señales de investigación histórica. Las recreaciones que hacen estas últimos de los acontecimientos que marcaron hitos en la historia de las civilizaciones, pasando por la caída del imperio romano, la revolución francesa o las guerras mundiales, está demostrado que informan mucho más rápida y eficazmente que muchas horas de clases tradicionales. Esto no quiere decir que las reemplazan. Sólo las complementan.

De ahí la brecha tecnológica a la que nos hemos referido. Un alumno que vio un programa de tres horas sobre la revolución francesa, seguramente comprenderá mejor lo que su profesor le explique sobre el tema. Lo mismo si tuvo primero su clase en el colegio y luego vio el material fílmico, completará más rápidamente la comprensión sobre el tema.

Pero las señales no sólo producimos documentales, ya que si esa fuese la oferta única se tornaría aburrida. Transmitimos los grandes eventos deportivos en directo, sin que deba tenerse en cuenta el lugar del mundo donde se generan. Reproducimos películas con poco tiempo de estrenadas en salas cinematográficas. Hay largometrajes que se producen y estrenan únicamente en la TV paga. Tenemos series de media y una hora de duración para todos los gustos. Damos las noticias minuto a minuto. La música producida en todo el mundo también llega a través de nuestras señales. Y también tenemos las señales dedicadas específicamente a distintos temas, como ser la gastronomía, el automovilismo, etc.

Si Argentina fue el primer país de América de penetración del cable, y uno de los principales en el mundo, hoy podemos decir con orgullo que ese liderazgo también lo tenemos en producción local.

Hay aproximadamente 1.500 personas que trabajan desde Argentina, en relación de dependencia para alguna de las señales satelitales. Estimamos que unas 4500 personas están vinculados indirectamente, por ejemplo, al ser proveedores de nuestras empresas.

Nos parece muy importante recalcar este concepto porque quienes no conocen como se produce, y el esfuerzo que ello demanda; pueden pensar, como alguna vez nos dijeron, que solamente necesitábamos de una habitación de 2 metros x 2 con una casetera para transmitir las señales. Nada más alejado de la realidad.

Las señales, ya sean originadas en Argentina o en el exterior, están incrementando día a día las tareas de producción que se generan en nuestro país. Al respecto siempre me permito acotar que no sólo es un tema de salarios más convenientes, originado en la devaluación del peso en diciembre del 2001. Ello se debe fundamentalmente, porque tenemos personal con los conocimientos técnicos necesarios y con capacidad creativa.

Lo que se produce en Argentina es para nosotros y también para el mundo. Este trabajo de producción al que nos hemos referido se exporta hacia América toda y también a Europa. Fundamentalmente a los países de habla Hispana o portuguesa.

El ingreso de divisas que está produciendo la exportación de contenidos es muy importante y más aún porque está en crecimiento constante.

Todo lo que producimos llega a los hogares gracias a nuestros socios en este evento, que son los operadores de TV por cable, que ahora y gracias al esfuerzo que están haciendo para digitalizar las redes permitirán que se amplíe la oferta de nuestros productos.

Nuestras señales son las básicas, que reciben todos los abonados, o las “Premium” o “per per view” que sólo están disponibles para quienes las contratan. Este sistema se perfeccionará con la digitalización que permitirá a los abonados acceder a la programación más afín a sus gustos.
La programación básica contiene publicidad y esta es una palabra que en nuestra industria ha generado algunas polémicas. Polémicas creadas por sectores que, equivocadamente, a nuestro criterio, se sienten amenazados en sus respectivos negocios que se sustentan con el dinero de los anunciantes.

Cuando finalizando el año 2001, se modificó la paridad cambiaria, nuestros servicios que tienen costos en programación y tecnológicos importados no aumentaron sus precios.

Parte de ese costo lo pagó la publicidad y la otra fue absorbida por las señales.

Podemos decir que la publicidad subsidia el precio de la programación, por lo menos en los servicios de TV básica.

Por el contrario, una televisión para abonados sin publicidad convertiría al sistema en televisión Premium, al que sólo accederían los sectores de mayores recursos económicos, que son minoritarios.

Si quedó en claro que los contenidos que trasmite la TV para abonados son cultura, no se los podemos negar a la mayor parte de argentinos que –por suerte- hoy puede tener acceso a los mismos gracias a la publicidad.
Por otra parte la publicidad no es mala en sí misma. Sin ella los consumidores carecerían de alternativas al momento de elegir un producto, al que seguramente ya conocen, como también sus propiedades, gracias a su existencia.

En esta misma tribuna hemos comentado, y disculpen si lo reitero, que la publicidad está instalada en el mundo moderno. Hay publicidad en la vía pública, y las plazas de Buenos Aires están “esponsoreadas” por un anunciante. Viajamos en subte y aunque pagamos el pasaje encontramos tanto en las estaciones como en los vagones una importante masa de anuncios publicitarios. Compramos una revista y pagamos su precio de tapa y una parte de sus páginas están destinadas a publicidad. Lo mismo pasa con los diarios y a nadie se le ocurriría exigir un diario sin publicidad. Por el contrario, muchos los compran para informarse sobre bienes y servicios disponibles en el mercado. El hecho este es tan indiscutible que existen periódicos cuyo único contenido son ofertas de bienes y servicios.

CADiSSa está dispuesta a consensuar con las autoridades del sector un régimen de publicidad razonable. Lo que no queremos es que por apetitos comerciales se presione para que desaparezca toda publicidad en las señales satelitales.

Creemos que nuestro mensaje está siendo comprendido y seguramente cuando el próximo año nos encontremos nuevamente para abrir estas Jornadas, este conflicto estará zanjado.

Nada más y muchas gracias.

Contacto de Prensa:

  Lic. Alejandro Paolini – Federico Califano – Maximiliano Banchic – Lucía Busquiazo
5411-4803-0040
info@verticeconsult.com


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