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Mensaje del Presidente

Editorial

Presidente:
Walter Burzaco

Febrero de 2009

Argentina ha visto crecer su radiodifusión a partir de la iniciativa privada y, en gran proporción, en virtud del esfuerzo de pequeños emprendedores del interior, como es el caso de la televisión por Cable. Nuestra industria nunca tuvo prebendas ni las pidió; nació, creció y se desarrolló en competencia.

Somos una industria de actores nacionales, integrada por 700 PyMes, brindamos servicio en 1.200 localidades llevando televisión, banda ancha e incluso telefonía. Con inversiones amuradas a nuestra tierra y tendidos de cables que acercan el mundo a los argentinos. Trabajamos todos los días de cara a nuestros conciudadanos, concientes del rol social que cumplimos y de nuestro aporte al desarrollo del país.

El marco regulatorio argentino, que separa la radiodifusión de las telecomunicaciones, tuvo y tiene la inteligencia de promover el desarrollo de una red alternativa real, que permite la inserción de los pueblos en la sociedad del conocimiento.

La inteligencia social de este régimen jurídico nos coloca entre las naciones que fomentan su identidad y cultura, con medios de comunicación independientes, frente a empresas dedicadas a prestar servicios de primera necesidad, como agua, energía y telefonía.

A fines del año 2005, todos los actores políticos y sociales discutieron la modificación del artículo 45 llegando a consagrar una redacción clara: las empresas de servicios públicos no pueden brindar servicios de radiodifusión. Esta modificación la votó el Congreso Nacional en plena gestión del Presidente Néstor Kirchner.

Nosotros estuvimos y estamos de acuerdo. Nos parece una acertada Política de Estado en defensa del pluralismo informativo independiente, del desarrollo cultural y del estímulo a la inversión que genera puestos de trabajo, y particularmente en las provincias.

Sin embargo, hoy se debate nuevamente en nuestro país la necesidad de modificar este punto de ley de radiodifusión, sin tener en cuenta las enormes asimetrías que pueden llegar a producirse.

Nueva ley no debe ser ley de la destrucción del Cable. Nueva ley debe estar en las antípodas de la disparidad. Una nueva ley debe incentivar, garantizar y promover el desarrollo del sector y complementar la inclusión social a partir de la eliminación de la brecha digital. Concebimos la nueva ley bajo los principios que venimos explicando, que han probado ser beneficiosos para la nación toda.

Nuestro país precisa de las nuevas tecnologías y de la convergencia pero sin eufemismos que escondan la caza de negocios. La asimetría económica precisa de una asimetría regulatoria, sostenida en el concepto constitucional de que la igualdad es equilibrar las condiciones entre desiguales. Una ley con mirada estratégica debe eliminar los desequilibrios, no profundizarlos.